Durante la transmisión del Aló Presidente del pasado 24 de agosto, ocurrieron un par de hechos a los cuales me quiero referir. El primero, es el mensaje de críticas y protestas expresado por los jóvenes raperos invitados al programa, el Jefe de Estado pareció prestar mucha atención al tiempo del rap tratando torpemente de seguirlo con su mano siniestra, mas no estoy muy seguro que captara el fondo del recado que la sociedad le envió a través de estos jóvenes músicos, una censura al manirotismo, al lujo y a la ineficiencia oficial, un reclamo a prestar mayor atención a los problemas internos antes que a ganar afectos y apoyo internacional. El segundo, es el mensaje emitido por los atletas que nos representaron en Pekín, este último en particular fue una no muy velada crítica a la dirigencia deportiva, al gobierno, a los entrenadores foráneos; fue una solicitud a reconocer los meritos de los venezolanos que han sudado y sienten la camiseta, un ruego por la atención, un clamor al respeto personal, un rechazo a la manipulación, a la explotación, a la introducción de la política dentro del deporte.
En ambos casos la respuesta presidencial fue muy desafortunada, en el último caso, en otro acto de paralelismo de funciones, ordenó a Ramírez alias “El Matablandito” jefe de PDVSA crear una oficina que atienda a los deportistas de alta competencia, quitándole la responsabilidad al Ministerio del Deporte o al Ministerio de Educación. Una vez más demostró que últimamente está fallando en su contacto con la realidad, si bien los atletas necesitan apoyo monetario que seguramente Ramírez les dará, ellos están solicitando algo más que eso y Ramírez no es el indicado para resolver este asunto. Pero lo importante de estos dos testimonios expresados con aparente libertad es que ambos constituyen propaganda política, es evidente que al permitir que ocurrieran, se desea mejorar la percepción pública de que en el programa Aló Presidente no está permitido expresarse libremente, los muchachos que allí se expresaron fueron utilizados taimadamente, sin saberlo se prestaron para otro gesto de manipulación. Se trata de hacer percibir que el gobierno si escucha, si atiende las peticiones; un gesto por afianzar su imagen democrática algo deteriorada por el uso abusivo de los recursos del Estado en una campaña de proselitismo electoral adelantada, por la inhabilitación de los candidatos opositores más fuertes, por la imposición a la fuerza, amparado en los 26 Decretos Leyes, de la Reforma Constitucional rechazada, por su afán de perpetuarse en el poder para lo cual ya tiene planes concretos que pondrá en marcha inmediatamente si gana las elecciones del 23 de noviembre.
