Esta nota ya tiene un año de haber sido escrita, sin embargo creo que las comparaciones siguen vigentes. Les pido disculpas si es un poco larga.
Hace ya algún tiempo escribí una nota comparando el jefe de la Revolución Bolivariana con Stalin y con Hitler, más que comparar las personas se trata de comparar los procesos políticos que estos tres personajes lideraron, especialmente al comienzo de los mismos. Hoy trataré de comparar el proceso de seudo revolución bolivariano que estamos viviendo en Venezuela, con el proceso chino liderado por Mao Tse Tung.
La fuente literaria para escribir esta nota es el libro “The Unknown Story Mao” escrito por Jung Chang y Jon Halladay, versión en inglés, editado por Anchor Books en noviembre del 2006.
En el proceso liderado por Mao, se cuestionó la historia del pueblo chino; esto resultó en una tergiversación de la misma, la cual fue re escrita; así se produjo una nueva historia oficial, donde se resaltan los logros de la revolución y se niegan y omiten los logros pasados. Una de las cosas ocultadas, no solo al pueblo chino, sinó a la opinión pública internacional fue el apoyo táctico, logístico, militar y monetario soviético. La asesoría de agentes soviéticos y de comunistas alemanes fue fundamental para la derrota de los nacionalistas y la instauración del régimen comunista en China.
El gobierno nacionalista, violador de los derechos humanos, encabezado por Chiang, militar de poca convicción, de carácter débil, manipulable e inocentón estaba conformado por funcionarios corruptos, esto facilitó el ascenso al poder de los comunistas a quienes la población miraba como el “menos malo”. Inclusive, hasta los norteamericanos apoyaban a los comunistas a quienes creían preñados de buenas intenciones. El apoyo norteamericano a Chiang no era absoluto, ni incondicional, al menos no lo fue hasta después de la derrota del gobierno nacionalista y la expulsión de Chiang Kai Shek hacia Formosa. Hasta el General George C. Marshall abogó en favor de los comunistas y en contra del gobierno nacionalista, pero esta historia no se dice en China.
Así como Mao entregó a la USSR la soberanía China, para obtener y consolidar su triunfo y eventualmente consolidar un liderazgo mundial con Asia como su área de influencia natural. Acá hemos entregado nuestra soberanía a Cuba y los trofeos a exhibir son América Latina y Africa.
Los orígenes de ambos procesos son similares. El nuestro, un país gobernado por unos partidos y una dirigencia que se puso de espaldas a la población, lo cual potenció la esperanza de un cambio promovido por un dirigente físicamente distinto a los anteriores, desligado de los partidos políticos conocidos, pero igualmente populista y mesiánico. Un pueblo que desdeñó y no creyó en el mensaje, que en lenguaje incendiario enviaba el comandante, desde las tribunas públicas y privadas que se prestaron para apoyar su primera campaña. Un mensaje divisionista, terrorista, agresivo, grosero y soez, que fue percibido como circunstancial, pero que luego se hizo de uso corriente en sus alocuciones presidenciales. Un pueblo que se engañó a si mismo, que pensó que ese lenguaje era una suerte de fuegos artificiales, para asustar a los políticos derrotados.
Durante estos casi nueve años, cualquier persona acuciosa de la historia podrá apreciar como hemos seguido caminos paralelos a los caminos trazados en China, así vemos como nuestro gobierno hace borrón de la historia pasada y reciente, desdeña los logros anteriores y ensalzan los propios, se menosprecia la contribución a la causa independentista de tantos próceres que lucharon por nuestra independencia de España. Así observamos impávidos el endiosamiento del Libertador, quien a juzgar por las palabras oficiales realizó la hazaña independentista completamente solo, sin ayuda, peleando contra los españoles y contra unos criollos que, aunque le acompañaban, abrigaban propósitos malsanos, ya que todos eran oligarcas, corruptos y apátridas, envidiosos de las glorias de Bolívar. Al tiempo que se enaltece la obra del Libertador, se erige el culto a la personalidad del heredero de las glorias de Bolívar, quien así mismo se llama “el único capaz de gobernar al país en esta circunstancia histórica”, El culto a la personalidad del gobernante, es agobiante, especialmente en épocas de elecciones. Todas las obras, por insignificantes que sean, incluso hasta en los caseríos más recónditos de nuestra geografía, exhiben una pancarta gigante con la fotografía del elemento, los carros oficiales son profusamente adornados, si así puede llamarse eso, con su figura y la figura de los Gobernadores y Alcaldes quienes también exigen su cuota de adoración.
El núcleo central del pensamiento de Mao es “yo por encima de todo y de todos”, eso ha sido muy bien clonado por nuestro gobernante, hasta el punto que no se admiten ideas contrarias a las suyas dentro de su círculo más íntimo y mucho menos afuera en la sociedad. Allí tienen el ejemplo de la formación del PSUV, proceso en el que además ha quedado demostrado que los aliados son simples objetos, completamente desechables en cualquier momento, útiles únicamente hasta lograr el objetivo primordial como es la acumulación y consolidación de todo el poder en manos del jefe.
Mao era un tipo extremadamente ambicioso de poder y un pragmático implacable, que se valía de métodos reñidos con la ética. Así vemos como era un tipo intrigante, mentiroso, inescrupuloso, para quien la amistad y la solidaridad tenían poco valor. Mao nunca respetó los canales de autoridad, su idea fija era: “el fin justifica los medios”.
La tenebrosa red de espionaje interno creada por los chinos era superior a la de Stalin en la USSR, una afirmación que dice bastante sobre el personaje. En nuestro país la red de espionaje interno, aun no está bien conformada, pero se esta trabajando firme en este asunto, para ello se tiene asesoría especializada del G-2 cubano, la red se está conformando y extendiendo cada día mas, los consejos comunales son la célula principal, los consejos educativos, la CANTV y su filial MOVILNET, ahora en manos del estado, garantizarán en un futuro no muy lejano, el acceso a las conversaciones telefónicas y a las comunicaciones por INTERNET, la llegada del satélite Simón Bolívar podría ser el instrumento para esto.
Cuando Mao percibía algún indicio de resistencia a sus ideas, no le importaba inventar cargos delictivos, para sacar a los adversarios del camino bajo la acusación de ser enemigos de la revolución. Con esta premisa, aterrorizó y mantuvo el apoyo de algunos de sus más cercanos colaboradores, quienes a pesar de conocer y, en muchos casos no estar de acuerdo con los procedimientos empleados, callaban en resguardo de su integridad física. En este punto se mezclan el chantaje, con el dejar hacer para atraer los corruptos y mantenerlos a su lado. El sentido de conservación de estos buitres de la política les hace elegir la opción de preferir ahogarse en el excremento, que nadar hacia afuera denunciando los hechos y marcando una distancia prudencial que les conserve un mínimo de decencia. La siembra y la explotación del terror, sirvieron a Mao para mantener con mano férrea el control de la sociedad china, sin contemplaciones, sin un ápice de compasión, condenó a muerte a propios y extraños, a ciudades y pueblos enteros. El terrorismo de estado fue su marca de fábrica el cual practicó sin ambages.
Fuentes bien documentadas estiman que las políticas de Mao dejaron un saldo cercano a los 27 millones de muertos. En este aspecto se hace patente la única diferencia visible del proceso bolivariano con el proceso chino; hasta ahora, en Venezuela, no se ha aplicado la pena de muerte física por motivos políticos, pero si hay una aplicación extensiva de la aniquilación moral y ética de los adversarios, no importa que sean políticos de viejo cuño o jóvenes recién incorporados a las luchas sociales, todos son descalificados o al menos se intenta eso, aplicando adjetivos que denigran de su condición patriótica y de su inteligencia y criterio propio aduciendo que son manipulados.
La muerte en aras de la revolución fué en China, y es en nuestro suelo, motivo de celebración, representa un acto sublime, la máxima contribución que un revolucionario puede ofrecer para al éxito del proceso. El revolucionario que muere en la lucha va al Olimpo, donde se encontrará, en igualdad de condiciones, con otros líderes que le precedieron y donde eventualmente compartirá la mesa con el máximo líder del proceso ¿Que otra mejor compañía se puede desear?. La revolución bolivariana también hace apología de la muerte, antes solo aupaba la pobreza como la mayor virtud, ahora también invoca al sacrificio de la vida misma con su lema “patria, socialismo o muerte”, no hay espacio para medias tintas, hasta se sospecha ya se han practicado algunas muertes selectivas para fabricar mártires.
Otra máxima revolucionaria emblemática del proceso chino, fue la inevitable destrucción del aparato productivo, ejecutada directamente por las huestes revolucionarias que saqueaban e incendiaban los bienes de producción o provocada por medio de la implantación de políticas públicas persecutorias, llevadas a cabo con el propósito de forzar la quiebra de las empresas y la toma de las mismas por cooperativas de obreros y campesinos. Es interesante observar como los objetivos políticos prevalecen sobre la economía. El bienestar de la población no es parte de la agenda, el empobrecimiento de las masas es la garantía del éxito y la estabilidad del gobierno: El cultivado carisma alimenta la esperanza del pueblo, que cegado por el resplandor divino que la figura del líder emana le sigue irracionalmente. La revolución bolivariana desde su llegada al poder no ha hecho otra cosa que promover la destrucción de los bienes de producción. El discurso retorcido y malintencionado ha servido para acentuar la división social, los ricos y los empresarios, no identificados con el proceso revolucionario, son los enemigos a destruir. La versión oficialista afirma, que todos ellos obtuvieron lo que tienen robando a los pobres lo que les correspondía del ingreso petrolero.
Se criminaliza la superación personal, tachándola de vicio, contrario a la moral y la ética revolucionaria, un mal propio de la sociedad capitalista que se debe erradicar; con ese mensaje, usado como punta de lanza, despidieron la crema y nata de la tecnocracia petrolera, han provocado el cierre de más del 50% del parque industrial nacional e intentan ahora acabar con los mejores centros de educación superior, pues “no es el conocimiento lo que nos sacará de la depresión económica”, sino las virtudes morales revolucionarias; ¡Vaya contraste con la sociedad china de hoy!.
Al instalar el primer estado comunista en 1931, en una región dominada por sus tropas, Mao creó oficinas publicas con nombres rimbombantes, por ejemplo: People´s Comisariat for Internal Affairs, algo que se traduce mas o menos como Ministerio del Poder Popular para Asuntos Interiores. Se crearon comités para todo, así había un comité de tierras, otro para la educación, otro para la confiscación, para la identificación, la seguridad, el reclutamiento y muchos otros ¿Será que hay algún lugar cercano donde están ocurriendo cosas similares?.
En las ciudades conquistadas por el ejército rojo, la zona de oficinas fue blindada y las mejores casas de los pueblos y ciudades fueron confiscadas por la élite del partido quienes además se reservaron lo mejor de los servicios médicos. En nuestro país, la confiscación de fincas y tierras ha ocurrido de manera esporádica, son harto conocidos casos en Barinas, Portuguesa, Guárico, Cojedes y Bolívar. La confiscación viviendas es algo en lo que se debe estar trabajando, la mano zurda del comandante escribe las normas legales de manera cautelosa, la puesta en escena de estas normas espera por el momento oportuno. El misterioso del paradero del comandante, su despacho, su vivienda y hasta sus amores son pruebas contundentes de que esas cosas son Secretos de Estado. Allí están la mudanza de La Casona, el uso de Miraflores, la creación del bunker en Fuerte Tiuna, sus desapariciones frecuentes. Además del fuero especial de la familia presidencial en Barinas, de los amigos de la infancia, en este mismo estado. El status especialísimo de que gozan los militares a cambio de una obediencia perruna absoluta.
Emulando a los chinos quienes iniciaron, durante los primeros años de la guerra civil no decretada, instauraron en las provincias dominadas por el ejército rojo, el trueque cambiando mena de tungsteno por alimento, sal y medicina con otras provincias chinas más prósperas. En Venezuela, se observa que con la destrucción implacable de la economía formal que “avanza a pasos de vencedores”, se instauró, desde hace bastante tiempo, el trueque internacional con Cuba, Argentina, Uruguay, Brasil y otras islas caribeñas; se entrega petróleo y, según dicen, se recibe a cambio vaquillas, tractores, bicicletas, alimentos, medicinas mayormente no certificadas, atención médica, etc. En el ámbito interno el trueque no ha arrancado todavía, pero ya fue anunciado.
La operación comercial por vía del trueque continuó, durante toda la década de los años cincuenta, entre el gobierno chino que enviaba sus cosechas de grano a la URSS a cambio de la entrega de armas y de tecnología para construir armas atómicas y misiles. Durante estoa años, como una forma de obtener ascendencia internacional y disputarle a los rusos la supremacía del comunismo a nivel mundial, china se convirtió en el país que más donaciones de alimentos realizó a países de Asia y hasta a países más ricos de Europa oriental. Todas estas donaciones se realizaron a expensas de la hambruna del propio campesinado y del pueblo chino en general, quienes morían en la más completa indigencia. Algunos dirigentes chinos, como Liu Shao Shi quien era el segundo en la sucesión de mando y Peng De Huai, ministro de la defensa que se oponían esta práctica fueron vencidos y execrados, acusados de revisionistas y contrarrevolucionarios. Años más tarde, luego de la muerte de Mao, Liu Shao Shi revivió de sus cenizas y se demostró que la razón estaba de su parte. El gobierno venezolano de hoy en día, regala los recursos financieros y petroleros del país a cambio de conciencias y apoyo político internacional, dona nuestro dinero, promueve fabricas, empleos en otros países y compra deuda de externa, todo ello para satisfacer su ego y construir un liderazgo que le llevará, según su opinión, a erradicar el capitalismo de la faz de la tierra y a crear una sociedad más justa en la cual, por supuesto, el será el guía. Sueños similares alentaban al líder chino, aunque este llegaba algo más lejos en sus delirios, la carrera armamentista en la cual se empecinaba tenía el propósito de ir a una guerra directa con los americanos, así lo manifestó a Nikita Khrushchev en varias ocasiones, llegando incluso a colocar a disposición de la USSR, la muerte de millones de chinos a cambio del triunfo mundial del comunismo. Khrushchev lo denunció así durante una conferencia de partidos comunistas del mundo efectuada en Bucarest el mes de junio de 1961, cuando afirmó que solo una mente enfermiza, como era la de Mao, era capaz de desear y promover otra guerra mundial con el propósito de dominar el mundo.
Aquella frase pronunciada por Chávez en ocasión de su primera visita a China, cuando afirmó que era admirador de Mao y que “El Libro Rojo de Mao” era su guía, no fue bien entendida en ese momento y lo que parecía solo una travesura más, era realmente una afirmación bien pensada y dicha desde el fondo de su corazón. Las cosas que Chávez dice, así se ha demostrado, no son frases irresponsables lanzadas al voleo, son afirmaciones dichas con pleno conocimiento, a conciencia, con una profunda convicción e intención.
En definitiva, ambos procesos fueron apuntalados por la figura carismática de un líder autoritario, a quien poco importan, en presente por ser nuestro caso, la ética y la moral, tal como se entienden por el común de las sociedades. En ambos casos se aprecia el uso desmedido del engaño, la mentira, la intriga, la aptitud conspirativa, el escaso valor atribuido a la vida de las personas, la manipulación, la corrupción utilizada como medio para captar seguidores inescrupulosos a los que en caso de arrepentimiento se chantajea con descaro.
Las similitudes entre Mao y Chávez son tan evidentes que a veces es muy fácil confundirse, quizás hasta se podría decir que el camino a seguir, por nuestro proceso está indicado en este libro. Ojalá no sea así y no lleguemos ni siquiera a la mitad de las cosas que estarían por venir, como son: el incremento de actos hostiles contra USA y otros países de Europa que manifiesten disconformidad con el proceso venezolano. Se incluye entre los actos hostiles la acusación, sin pruebas, de conspirar contra el país y sus instituciones. La detención de diplomáticos, el allanamiento de sedes y la expulsión de cónsules, encargados de negocios y embajadores para forzar la ruptura de relaciones. El cierre, luego de juicios sumarios, de medios de comunicación escrita, TV y radio que no se dobleguen ante el gobierno, esto incluye también cierre de universidades autónomas y privadas que no se acojan al proceso bolivariano. Por ejemplo, ya empezó la campaña de aislamiento del país, por eso vemos como se satanizan los llamados valores del capitalismo: el individualismo y la superación personal, la adquisición de bienes de consumo, la gerencia occidental con su sentido de rentabilidad y eficiencia. La amenaza y eventual cumplimiento del retiro de organizaciones internacionales o en el mejor de los casos, la denuncia de los tratados internacionales a los cuales esta adscrita la república. La expresión final de este proceso será el cierre de las fronteras y el impedimento de ciudadanos venezolanos de realizar viajes al exterior, especialmente hacia USA y Europa.
Ante ese futuro desolador, en estos últimos días ha renacido una esperanza, la juventud estudiosa del país, nuestra reserva más pura, parece estar despertando de un letargo y miles de rostros frescos juveniles manifiestan su deseo de vivir en libertad, bajo el imperio de la ley y el respeto a la disidencia, clamando por la inviolabilidad de los derechos humanos fundamentales, esta juventud alborozada, no parecen estar dispuestos a dejarse imponer una sola ideología. Sin embargo, el peligro que esta aurora enfrenta es enorme, las bandas armadas del gobierno tratarán de dar al traste con este nuevo amanecer, las descalificaciones y el ataque por mampuesto ya está en pleno desarrollo, no es una tarea fácil ¿tendrá nuestra juventud el suficiente espíritu de lucha y sacrificio que otros jóvenes tuvieron en su momento?, el tiempo y las circunstancias se encargaran de darnos la respuesta.
20 de junio del 2007.

Bueno, quizas es cierto lo que dices en el sentido de que es aventurado señalar una sola fuente de inspiracion. En el caso venezolano hay un “melange” ideológico que pasa por fidelismo, maoismo, facismo, estalinismo, nazismo y cualquier otro ismo que ud guste, gracias por su comentario.