Una de las preguntas que usualmente nos hacemos es si Venezuela está preparada para enfrentar con éxito la etapa post-petrolera, lo que se traduce en saber cuánto de los recursos financieros que se perciben por la renta petrolera estamos dedicando a evaluar y desarrollar fuentes alternas de energía que nos permitan en el futuro gozar de cierto nivel de independencia. La energía es la fuerza vital que transforma la sociedad, el cambio de una sociedad rural a una industrial, con sus bondades y sus males, fue posible gracias al descubrimiento de los combustibles fósiles; hoy cuando ese modelo parece agotado, el ingenio humano trabaja con denuedo buscando soluciones que le permitan trascender a la edad del petróleo.
El Gobierno Nacional a través del Ministerio de Ciencia y Tecnología o del Ministerio de Energía y Petróleo no divulga, al menos públicamente, ninguna actividad relacionada con este aspecto fundamental para nuestro desarrollo e independencia futura. Lo que observamos es que las autoridades y la población en general se comportan como si el petróleo fuera inagotable; olvidan que la mayoría de nuestras reservas están conformadas por petróleo de baja calidad y poca competitividad por ser de bajo rendimiento en productos refinados y por la alta emisión de productos contaminantes. Como si fuera poco, también olvidan que los altos precios incentivan la búsqueda y desarrollo de fuentes alternativas de energía y que prácticamente todas las naciones, pero especialmente aquellas de mayor desarrollo tecnológico compiten por asegurarse el monopolio de una energía limpia, abundante y económica.
Nadie debería sorprenderse de saber que nuestra excesiva dependencia del petróleo nos hace muy vulnerables y que nuestra falta de previsión energética a futuro es una amenaza a la propia existencia de la nación.
Algunos piensan que nuestra oportunidad está en utilizar parte de los recursos generados por el petróleo para continuar investigando y evaluando tecnologías que permitan producir y limpiar nuestro petróleo pesado y extrapesado. Para otros se debería retomar los esfuerzos de comercialización de la Orimulsión cuyas emisiones de dióxido de carbono, compuestos de azufre y nitrógeno, según se afirma, son menores a los producidos por el petróleo y el carbón; ambas opciones no son una alternativa válida de independencia a mediano y largo plazo (50 a 100 años). El casi seguro advenimiento a mediano plazo de fuentes de energía limpias y económicamente viables hará que sean los países de menor desarrollo económico y de mayor crecimiento poblacional los principales clientes de la Orimulsión. Esto podría significar que la demanda por combustibles fósiles continuaría creciendo, por incremento demográfico y por mayor desarrollo, lo cual implica que las emisiones contaminantes a la atmosfera seguirán ascendiendo, aunque quizás a menos velocidad.
¿Quién garantiza que los países consumidores de Orimulsión, muchos de los cuales están en el umbral del desarrollo, no estarán interesados en utilizar energía limpia, especialmente si es a precios competitivos?. Por otro lado, aunque será un poco más difícil, la sustitución del petróleo como materia prima para elaborar un sinnúmero de productos como plásticos, pinturas, fibras sintéticas, pesticidas, fertilizantes, medicinas de uso y consumo cotidiano también ocurrirá tarde o temprano.
Nuestra oferta de petróleo al mundo, hasta más allá del siglo XXI, es contradictoria con el interés manifiesto por salvar al mundo de la catástrofe a la cual nos conducen las naciones industrializadas, especialmente Estados Unidos acusado de ser el principal responsable del daño ecológico y el calentamiento global, según nos dicen. Sin ánimo de defender a nadie, pues seguramente en algo han de haber contribuido las emisiones industriales, en una nota anterior hemos demostrado como esta hipótesis no es absolutamente cierta, que hay factores naturales que escapan de todo dominio o influencia humana y que tienen que ver con la dinámica terrestre y la interacción del universo.
En el momento actual, parece que Venezuela apuesta su futuro al desarrollo e independencia energética en base al aprovechamiento de los recursos hidráulicos y al uso del petróleo. Sin embargo, se deberían evaluar otras alternativas entre las cuales vamos a referir la energía hidráulica, la eólica y la solar.
En la construcción, manejo y aprovechamiento de la energía hidroeléctrica, nuestro país tiene muy buena experiencia ganada desde los tiempos de la llamada IV República, algo que afortunadamente se ha continuado haciendo en este periodo. La cuenca del Río Caroní produce la mayoría de energía eléctrica que se produce en el país. Una de las limitaciones de este tipo de aprovechamiento, es que la inversión inicial para construir la infraestructura necesaria es elevada, pero la energía producida es barata, a pesar de los periódicos costos por concepto de limpieza y desolve de los vasos de la presa. En el momento actual, se estima que las represas de Guri, Caruachi y Macagua en el Estado Bolívar y Uribante-Caparo en el Estado Táchira, están en capacidad de generar cerca del 75% de la electricidad que se consume en todo el país, cantidad que será mayor al incorporar la represa de Tocoma en el Estado Bolívar, donde por cierto todavía existe un potencial inexplotado en la Cuenca del Río Caura.
El aprovechamiento de la energía hidroeléctrica genera impactos ambientales y humanos que usualmente el común de la gente ignora. Por ejemplo, los lagos que se construyen alteran el ecosistema fluvial, destruyen bosques y a veces hasta tierras de utilidad agrícola y pecuaria, modifica el paisaje, sepultan pueblos y con ellos las querencias y recuerdos de sus habitantes, alteran la temperatura y el grado de oxigenación de las aguas y modifican el cauce de los ríos. Algunos de los aspectos positivos tienen que ver con la siembra de peces, la alimentación y cría de aves acuáticas, la creación de áreas de esparcimiento y recreación y, como se dijo antes, lo económico de la energía producida. Pero la energía hidráulica no es de ninguna manera una fuente permanente de suministro. Por razones obvias, se debe evitar la intervención de las Cuencas Hidrográficas de los ríos que alimentan la represa; igualmente, es necesario controlar el aporte de sedimentos ya que estos rellenan el vaso de la presa disminuyendo progresivamente su eficiencia hasta acabar con su vida la cual puede variar entre 60 y 200 años.
Otro de los temas prometidos es la Energía Eólica, producida a partir de las corrientes de aire en movimiento que fluyen de una zona a otra, impulsadas por diferencias de temperatura y presión causadas por absorción de la radiación solar. La energía Eólica es una alternativa válida frente a los combustibles fósiles; entre sus ventajas encontramos que no contamina el medio ambiente con gases y por lo tanto, no agrava el efecto invernadero, es segura, es renovable y sus instalaciones son compatibles con otros usos del suelo. La principal desventaja que tiene es la variabilidad de los vientos, la modificación del paisaje por la construcción de los molinos, el ruido que produce el constante movimiento de las aspas y la posible muerte de aves al chocar contra las aspas.
La región Norte costera del país y los territorios insulares donde, debido a nuestra posición geográfica, soplan vientos alisios del Este y brisas locales terrestres y marinas producidas por las variaciones diarias de la temperatura entre el mar y la tierra, son las regiones más atractivas para la utilización de la Energía Eólica.
Un ejemplo de la necesidad de realizar estudios de evaluación, conocer la distribución de la velocidad, la continuidad y la estabilidad de los vientos a lo largo de todo el año, lo vemos en la Isla de Margarita, frecuentemente afectada por apagones eléctricos, especialmente en las temporadas de mayor afluencia turística. En Margarita comúnmente se perciben vientos de fuerza 3 y 4 en la escala de Beaufort, con velocidades entre 12 y 28 km/h. niveles que al parecer les hace de utilidad marginal; sin embargo, los niveles de energía deben ser muy superiores en los topes de las numerosas colinas de la isla lo cual significaría que esta forma de energía serviría para suplir gran parte de la demanda de la isla, disminuyendo su dependencia energética de tierra firme.
Igualmente la Energía Solar es abundante en todo el territorio nacional favorecido por nuestra posición geográfica. En casi la totalidad del territorio la radiación solar supera los 5.5 Kw/m2-día haciendo de esta una alternativa de suministro de energía eléctrica, limpia y de fácil mantenimiento. Sin embargo, en el momento actual, los costos de generación son muy elevados, por lo que su uso es particularmente atractivo en zonas rurales y alejadas de las líneas de transmisión.
Investigando someramente en la literatura, hemos encontrado que la electricidad se puede generar de diferentes maneras. Una forma es usando la Energía Solar para convertir agua en vapor utilizando para ello dispositivos especiales como espejos cóncavos que concentran el calor sobre unos tubos que contienen aceite el cual se calienta lo suficiente como para hacer hervir agua con cuyo vapor se genera electricidad de manera convencional utilizando turbinas. Otra forma de producir electricidad es mediante el uso de células fotovoltaicas. Esta última tecnología parece ser la más eficiente, con prototipos experimentales se llegado hasta un 30% y normalmente se logra entre 10 y a5% de eficiencia.
La principal desventaja de la Energía Solar es que solo puede producir electricidad durante el día. El mayor reto tecnológico de la misma es su almacenamiento. Diferentes tecnologías se han ensayado, una de las más promisoras es la disociación del agua por electrolisis, donde el hidrógeno producido se usa como combustible para regenerar agua y producir energía por la noche.
Sin duda que las investigaciones continúan, pero mientras tomamos conciencia de la necesidad de prepararnos para el futuro, es necesario que la población haga uso racional de los combustibles fósiles y que el gobierno aproveche los ingresos petroleros para impulsar nuestro crecimiento económico y social. La permanencia de ese desarrollo dependerá de nuestra independencia energética, por ello se requiere incentivar la investigación, evaluación y aprovechamiento de fuentes de energía limpias, permanentes y seguras, si no lo hacemos ahora la era post petrolera será de mayor dependencia en todos los órdenes.